Unos embutidos, unos diferentes quesos y otras viandas sustentaron una buena tarde-noche de sábado en torno a diferentes botellas de diversas zonas vitivinícolas puestas sobre la mesa por diferentes amigos que nos juntamos a degustar unos vinos. Con muy buen humor se desarrolló la jornada, lo que se agradece, y vuelve a poner de manifiesto que esas cenas improvisadas en las que la preparación es prácticamente nula y cada uno aparece con algo más de 75 cl bajo el brazo son ocasiones en donde el disfrute puede alcanzar interesantes cotas de altitud.

De entrantes decidimos probar tres botellas a palo seco. La primera había sido abierta por uno de los presentes el día anterior y quedaba una buena cantidad de vino todavía a repartir. Tenía unos abundantes posos en los restos vínicos que quedaban, con un color un tanto oscuro parduzco. Nariz intensa, bastante jugosilla en matices, parece un vino de cierta edad, conserva fruta negra madura, ahumados, especiados en pimienta verde, clavo, hojas secas y ligeros dejes de madera de cierta finura, apuntamos a la Cabernet Sauvignon. En boca es un vino elegante y potente, acidez buena, un tanino bien presente, muy sabroso y con cierta untuosidad y volumen. Buena persistencia en la boca. Me parece un magnífico vino. Resultó ser un Pauillac de 1982: Château Haut-Bages-Libéral.

Tras liquidar este Burdeos nos fuimos a Hungría. Sí, un salto verdaderamente vertiginoso. Apareció un Chateau Kurdi Selection Egri Cserszegi Fúszeres 2003. La etiqueta indica que tiene Traminer y algo más dice en húngaro pero la verdad es que mis conocimientos de ese idioma son tan amplios que no logro descifrarlo. Que me perdonen los amigos húngaros pero empezaré por un cursillo básico pidiendo a Planeta que ponga algún coleccionable en el mercado.

El vino parece un Moscatel normalito en la nariz. Demasiado perfume que puede resultar empalagoso. Recuerda cuando entras en la sección de perfumería de unos grandes almacenes conocidos y te apabullan fragancias en la pituitaria. Pues bueno, parece al agitarlo un poco que puede tener cierto volumen en boca pero amigo, las apariencias engañan. Más plano y sin matices que un manantial de agua. En fin, perfectamente olvidable e incluso recomendable olvidarlo.

El rosado de Ruiz Villanueva es una mezcla de Cencibel, Merlot, Cabernet y Syrah y curiosamente no pone la añada por ningún sitio. Es un rosado agradable, de mediana intensidad aromática y con cierta complejidad. Matices de bayas rojas y yogourt de fresas sutiles, no es una bomba de golosinas, un toque láctico inicial en nariz, se deja abrir poco a poco. En boca está bien equilibrado, con acidez media y bastante redonda, sin mucha longitud.

Ya las ganas de hincar el diente a la comida empezaban a aparecer y decidimos abrir para acompañar a los primeros entremeses un Galgueira Selección 2006 de Valdeorras. Un 100% Godello sobre lías elaborado por Germán Rodríguez Prada y que supuso un regalo de nuestro buen amigo Carlos (Roco & Wines ) en su reciente visita a Madrid. Pues Carlos, nos ha gustado este Godello. De color amarillo verdoso, bastante limpio y brillante. En nariz tiene buena intensidad, de manzana verde, pera, heno, piel de cítricos, recuerdos de crema pastelera y de talco. En boca es algo graso, buena frescura y final ligeramente amargo. Es amplio, con estructura, de buena persistencia. Me ha gustado.


El Bruno Clair Bourgogne Blanc 2004 aparece un tanto cerrado, prieto, tieso, no muy expresivo en sus inicios. Creo que no se ha desarrollado mucho en botella, ligeros aromas de hierba recién cortada, frutilla blanca y cítrica, savia, y un toque mineral agradable. En boca siento la misma sensación, buena frescura, sabroso, deja postgusto mineral y como de césped. Le daría más tiempo a este básico. No me disgusta.

El Livio Felluga Pinot Grigio 2004 aparece con un color amarillo bastante brillante. Un Friuli intenso, aromas de albaricoques, melocotón, mandarina, hasta a veces un poco cansino. En boca se le nota un tanto medio de frescura, con cierta grasa y buena longitud. Vuelven a apreciarse las sensaciones de esas frutas de hueso.

Era el último de los vinos blancos que se iban a beber en este tour Burdeos-Hungría-La Mancha-Valdeorras-Borgoña-Friuli que llevávamos hasta el momento.

Vamos a los tintos y empezamos en una región cercana a Chablis: Côtes D´Auxerre. El Pinot Noir 2004 “Corps de Garde” de Ghislaine & Jean-Hugues Goisot no aparece en su mejor estado ya que aromas de sulfhídrico intensos aparecen inmediatamente al servir el vino en las copas. La oxigenación ayuda algo pero el vino parece “tocado”. Le daremos si podemos una segunda oportunidad.


Le Rouge de La Garreliere 2004 aparece delicioso en la nariz, un puntazo de pedruscos, fruta negra madura, hojarasca, recuerdos de hongos y ahumados, complejo, con una boca que parece un filo, con acidez, tánica, sabrosa, demasiado primario todavía pero me ha parecido una gozada. ¡Quiero más de este Cabernet Franc de Touraine! Creo que anda por los 7 €…

Michele Chiarlo La Court Barbera D´Asti 1999 es un vino que conserva una importante capa de color. Oscuro, casi negro opaco con ciertos guiños a tonos más atejados en sus bordes. Abierto unas dos horas y media antes de tomarlo el vino es intenso en nariz, con aromas de ciruela negra, regaliz, tierra húmeda, ceniza. En boca es denso, graso, con volumen, sabroso, buena acidez y tanino muy vivo, buena estructura y con vida por delante. Largo y complejo. Muy rico.

Había que volver a la península y dimos cuenta de un Gran Claustro 1995 de Castillo de Perelada. Un coupage de 40% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot, 15% Cariñena y 15% Garnacha que se muestra más maduro en nariz que en boca. Fruta negra y especias se combinan con aromas de hojarasca, tostados y chocolante negro. En boca es un golpe de tanicidad, un tanto desequilibrado en ese punto, buena acidez y bastante sabroso. Buena persistencia y sensaciones bastante especiadas en el postgusto. ¿Se conseguirá integrar más con el tiempo?.

Terminamos con el Jurançon Charles Hours Uroulat 2004. Muy interesante este vino de cTolor amarillo dorado no muy intenso, bonita nariz, acaramelada, con toques de pastelería, higos. Podría parecer empalagoso pero se mantiene con una grandísima acidez que lo hace muy disfrutable, con buena untuosidad y persistencia. Tomado junto a queso azul el resultado fue desde mi punto de vista muy bueno. Para repetir

Habían sido casi cinco horas intensas, desde las 21.00 p.m. y era hora de regresar a casa. Muy divertido.
Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)
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