Leía el otro día un reportaje en Decanter sobre un encuentro que habían tenido Michael Broadbent y Oz Clarke, dos de los más importantes escritores sobre vino que hay en el Reino Unido y comentaban alguna cosa interesante, no por lo novedoso sino más bien por la reafirmación de algunas ideas.

Hablaba Mr.Clarke sobre un viaje a California en el que pretendía buscar vinos interesantes entre 15 y 20 $ y la dificultad para ello y el extra cargo que sufren los vinos de Napa por ser de esa región. El señor Broadbent admite que no es muy popular en California por haber criticado el excesivo precio que han conseguido vinos con un grado de alcohol excesivo.

Oz admite haber defendido las sobremaduraciones y el uso de cierto exceso de roble pero como algo que en su momento no existía en el mercado, pero que hoy en día se ha convertido en un exceso. Y el alcohol, apunta Mr. Broadbent.

Y sale a colación el tema de los consultores, en la que lógicamente una figura planea por sus mentes. Oz afirma que muchos bodegueros desean sus 89 puntos en la “major internacional wine press” y que el problema es que una determinada figura adquiera tanta influencia en lo que se refiere a estas decisiones. Termina diciendo que el mundo del vino es maravillosamente subjetivo y que si una persona domina el mercado se destruye ese sentido de incertidumbre tan magnífico que rodea a este mundo.

“Su influencia ha sido desastrosa” sentencia Broadbent

Ninguno dice nombres.

Michael afirma que en los años 40 y 50 no existían consultores y que los grandes vinos por ejemplo de Burdeos se hacían por sí mismos, con vinificaciones mucho más naturales y sin forzarlos. Le preocupa el devenir del Médoc hoy en día, que el estilo es similar y existe una homogeneidad en los vinos que hace imposible casi distinguir un Saint-Estèphe de un St. Julien o de un Margaux.

Pues pequeñas notas de dos prescriptores a las que solamente puedo dar mi asentimiento. No dicen nada que no sepamos pero está bien que se hable sobre ello en medios de cierta difusión. Igual los tiempos, querido Bob, empiezan a cambiar.

Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)
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