En esta ocasión elbaranda nos obligaba a “volar” con vinos elaborados por enólogos que prestan sus servicios en diferentes zonas de elaboración. Los llamados “flying winemakers”. Es un término curioso, aunque desde mi punto de vista habría que llamarlos “coupageadores volantes”. Me explico.

Pienso que ellos no realizan el vino en sí mismo, si no que van a las diferentes bodegas que les pagan, catan muestras y deciden mezclas o coupages de vinos de forma bastante rápida y con más o menos acierto y facturan por ello. Por eso, realmente a lo mejor cada uno de estos “mezcladores” visita alguna de esas bodegas a las que asesoran una o dos veces al año nada más. Nombres que nos suenan a todos: Miguel Ángel de Gregorio, Ignacio de Miguel, Sara Pérez, Ana Martín, Telmo Rodríguez, Michel Rolland, Stéphane Derenoncourt, o el propio Mariano García en sus nuevos proyectos tras dejar de pertenecer a la mítica bodega española Vega Sicilia son solamente algunos de los más representativos de esta nueva especie de “consultores vitivinícolas”, término generalmente más asociado, el de consultor me refiero, a multinacionales como puedan ser PwC, Accenture, McKinsey, etc

En fin, que me voy, que me desvío del asunto. Sinceramente me ha costado elegir alguno de estos personajes para después meterme de lleno en alguna de “sus” elaboraciones. Quizá por sentirme bastante futbolero he escogido a Ignacio de Miguel, ya que en uno de sus proyectos están implicados jugadores de lo que en su momento fue la Quinta del Buitre madridista.

El primer vino que he encontrado ha sido un Casalobos del 2004. Proyecto en Castilla La Mancha en donde, además de los jugadores mencionados, intervienen el ex tenista “Pato” Clavet, el ex baloncetista Antonio Martín y el cantante Miguel Bosé.

Este Casalobos lo probé hace relativamente poco tiempo y no me sentí muy reconfortado con el vino, pero bueno, esperaba que las sensaciones cambiasen. Está hecho mediante un coupage de Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon con un paso de 12 meses por barrica. Conserva un color rojo picota intenso, de buena capa. La nariz me sigue pareciendo un poco inexpresiva, de una intensidad media, con aromas de frutas rojas en licor, regaliz, especiados que poco a poco se hacen más evidentes, y un fondo de torrefacto, coco, café y chocolate. En esta ocasión me ha parecido notar menos matices herbáceos que la anterior vez que lo probé. En boca sigue siendo potente, bastante tánico y con acidez media, un punto de golosidad al final, así como de caramelo y vainilla.

El segundo vino es El Regajal Selección Especial también del 2004, un vino madrileño a base de Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot, con 13 meses en barrica. A priori y sin probar el vino parece bastante similar al anterior por su composición varietal y su tiempo de permanencia en contacto con la madera.

Pues sí, lo encuentro bastante similar en el color picota oscuro, con esa nariz especiada y tostada algo en exceso, cacao, sí se aprecia algo de fruta roja y negra madura pero echo en falta más expresividad, así como unos ligeros aromas ahumados. En boca no lo encuentro mucho más amable que el anterior vino y tampoco me parece que invite excesivamente a repetir muchas copas del mismo. Acidez correcta, con un postgusto amargoso ya que el tanino se presenta algo secante. Potente con esos 14,5 grados y creo que servido algo caliente puede resultar un poco cansino.
En definitiva, más o menos un mismo estilo para dos zonas no muy lejanas. Tienen también un rango de precios similar ya que ambos oscilan entre los 13 € aproximadamente según dónde se adquieran.

Un saludo

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