La 5ª Edición de Iberoamérica en Cata ha llegado a su fin y en primer lugar quería agradeceros a todos vuestra participación. Para mi ha sido divertido e interesante. Haciendo un pequeño resumen de las diferentes aportaciones nos encontramos con “cositas” curiosas.

Centrándonos primero en los dos vinos, La Guarda de Navarra apostó por la variedad Albariño en la D.O. Rías Baixas gallega. Su primer vino fue un Alberto Nanclares Albariño 2006 en donde nota la frescura tan deseada en estos vinos, con una nariz franca en aromas anisados y fruta blanca, manzana, melocoton o albaricoque con toques minerales, notas saladas y perfumadas, talco, sobre un fondo tenue de lías.

Por el lado del blanco con madera nos propone Soverribas de Nanclares Cosecha 2004, elaborado por la misma bodega (Bodegas Nanclares) en tinos de 2000 litros de roble francés. Se aprecian grandes diferencias respecto al anterior ya que nos indica que la madera está bien presente desde sus inicios, y que el vino presenta menos frescura pero más seriedad aún perdiendo muchos matices varietales. La conclusión que obtiene es algo con lo que estoy de acuerdo en mis propias percepciones y es que la madera en el albariño enmascara los interesantes matices varietales, y prefiere aquellos que usan lías e inox. Yo también me subo a ese carro.

A continuación llegó Roco&Wines con otra versión diferente de la misma uva Albariño. Ha escogido a la Bodega Palacio de Fefiñanes, bien cerquita de su área geográfica para proponernos en primer lugar el Albariño de Fefiñanes 2006. Su nota de cata apunta de nuevo hacia el carácter varietal de albariños jóvenes, con aromas frescos, de fruta blanca, cítricos, florales, herbáceos, lima y tropicales, repitiéndose esta frescura en el paso del vino por la boca.

El segundo vino que nos propone es el Fefiñanes 1583 2006, con una crianza de 5 meses en barrica. Su nota de cata es esclarecedora: “En copa presenta color pajizo muy suave con tonalidad ligeramente verdosa, en comparación con el anterior el color es mucho más pajizo que dorado y más suavizado.
En nariz también nos aporta frescura, notas florales, un ligerisimo toque tostado (de azucar quemado), la fruta blanca también aparece pero más madura y no tan fresca, también aparecen matices de frescura herbal, y cremosidad (toque de pasteleria), aparecen de nuevo matices citricos y lima.
En boca es muy sedoso, más untuoso que el anterior, se encuentran notas de frutas exóticas incluso por encima de las de fruta blanca, una acidez increiblemente equilibrada, de nuevo cremosidad y citricos.”

Carlos llega a la misma conclusión que La Guarda y es que el paso por madera hace perder ciertas características varietales tan interesantes en muchos albariños. Pues nos seguimos empeñando en meterlos en barrica en este país. Cambien, por favor.

Manuel Camblor llega con un giro de tuerca. Basándose en la uva Chenin Blanc ofrece dos propuestas curiosas ya que provienen de Sudáfrica: Raats, Chenin Blanc “Original” Unwooded, Stellenbosch, Sudáfrica 2005 y el Raats, Chenin Blanc, Stellenbosch, Sudáfrica 2006. Aunque para ir a las raíces más clásicas de la Chenin puso también sobre la mesa el François Pinon, “Cuvée Tradition”, Vouvray 2006.

El primer vino sudafricano del 2005 apunta claramente hacia notas varietales de la chenin pero demasiado simple apunta Manuel: “El “Original” 2005 de Raats viene con tapón de rosca. El color es pajizo claro con brillo verdoso. En un principio hay un poco de peste reductiva que se va eventualmente, aunque no del todo. En ese sentido, comienza un poquito impulcro. Aromas de piña, kiwi y cáscara de manzana, con notas de flores blancas y arena caliente. En boca es afrutado, pero completamente seco. Buena estructura, con acidez viva y un toque de amargor en el posgusto que lo hace parecer un poco áspero. Sencillo, fácil de beber y con buena persistencia, si uno no pide mucho. Hay algo de aspirina triturada en el posgusto. Es decididamente chenin blanc, eso se lo doy, pero en un plan simplista que me deja lejos de la satisfacción.”

Su segundo vino sudafricano parece que muestra cierta falta de estructura y complejidad, un tanto hueco y llano. “El Chenin Blanc 2006 viene, extrañamente, bajo corcho. ¿Habrá aquí una señal no muy oculta sobre lo que se pretende con este vino a diferencia del “Original”? El color es similar al del otro, pero ligerísimamente más dorado. En la nariz la fermentación en barrica de un 20% del material (curiosamente, sólo un 10% de las barricas eran nuevas, el resto siendo hasta de sexto año; el 80% del mosto se fermentó en inox) se nota inmediatamente en una nota dulzona de crema de vainilla, en un vino que es, por todo lo demás, muy similar al “Original” pero más suave, con menos acidez obvia y sin la reducción. Tras la vainilla vienen discretamente piña, melocotón blanco y té verde. En boca es cremosito y llano. Se te queda en la parte de alante del paladar con fruta compacta y simplona y no va más lejos. Se siente hueco. El roble en realidad no es el problema, sino la falta de estructura y sustancia.”

En ese momento recurren al Chenin de Pinon y es por el apuesta, y recomienda que si de verdad queremos un Chenin de verdad debemos acudir al Loire. Sin duda Manuel, te haremos caso: “Aromas purísimos de manzana, madreselva, agua de lavanda, tiza, anís, menta, cera, jengibre cristalizado y fruta de pan. Una nariz sutilmente compleja, dulce y atractiva. En boca es mucho más ligero y menos dulce que el tremendo 2005 (el 2006 fue problemático en Vouvray y en casi todas las zonas aledañas), pero no deja de ser bellísimo. Toronja rosa, manzana, naranja y melocotón con acentos de alcanfor y una pronunciada mineralidad. Posgusto largo y expansivo, que te agarra la lengua y el paladar completos y no los suelta”

elbaranda llega con la uva Chardonnay, tan característica de la Borgoña blanca y tan tratada universalmente. En este caso nos propone una versión sin madera en la D.O. Cariñena y una versión con madera en la D.O.Navarra.
El primer vino corresponde a Bodegas Añadas y es el Care: parece que llega cítrico y con aromas algo tropicales. En boca, apunta que tiene elegancia, untuosidad y un final algo amargoso.
El segundo vino es un Castillo de Monjardín 2002 con crianza de 3-4 meses en barrica de roble francés Allier: “Color amarillo con menisco dorado. Lágrima fina, lenta y densa.En nariz aromas a fruta amarilla -melocotón-, orejones, notas ahumadas, mantequilla y apuntes de mandarina.En boca muestra muy buena acidez, untuoso -esa crianza en lías-, de buen ataque, recorrido e intensidad. Retrogusto marcado por las notas frutales y ahumadas”

Gilberto Pagua y su Casa de Antociano nos pide un poco de mano izquierda para aceptarle dos Cabernet Sauvignon en su versión Red Power en vez de White Power. Allá vamos Gilberto. Queremos ver tu Red Power.
Gilberto nos sugiere un
Baron Philippe de Rothschild Cabernet Sauvignon 2006, en el que apunta que el color de este vino es un rojo no muy fuerte con bordes claros, se notaba el brillo que se suele presentar cuando el vino no ha pasado por barrica.El olor fue agradable y no invasivo ni saturado.El sabor fue muy bueno tomando en cuenta que es un varietal joven, no era muy fuerte pero era persistente.
Nos sugiere tomarlo con algún surtido de quesos para no cansarnos de abrir botellas.
El segundo vino es un
Baron Philippe de Rothschild Cabernet Sauvignon Reserva 2006, con un pase por barricas de 6 meses. Comparándolo con el vino anterior Gilberto apunta que el color es algo más oscuro y mucho menos brillante. El olor es mucho mas intenso, con más presencia de frutas y a pesar de que hay pase por madera no se siente. El sabor es más astringente con mucha más persistencia. Apunta como vemos diferencias importantes y recomienda este segundo vino ideal con una parrilla o carnes asadas y/o bien condimentadas. No lo recomienda para largos consumos porque puede llegar a saturar.

Sobrevino propone diversas comparaciones. Empezamos en el Loire y la Muscadet. Propone un Expression de Granite, Muscadet-Sèvre-et-Maine, 2002 de Guy Bossard (Domaine de l’Ecu) como el vino que no ha olido madera y apunta que se trata de un vino de color amarillo dorado pálido que apenas denota evolución en la fase visual. “La nariz de este vino es muy seca. Inicialmente se muestra algo tímido, pero a medida que se airea y sube algo la temperatura de la copa comienza a desplegar todo su arsenal mineral. El polvo de piedra es aquí protagonista, por encima de algunos apuntes florales. En boca es tremendamente mineral, con una acidez cítrica (lima) que anuncia que el vino tiene cuerda para rato. El final es larguísimo, con recuerdos amielados.”

A la vez sirvió un Domaine de l’Ecu Cuvée Finement Boisée, Muscadet-Sèvre-et-Maine, 2002. Sus aportaciones las recoge perfectamente:” El aroma de este vino es más penetrante desde un inicio, con obvia presencia de madera. Yo diría que no se trata de madera 100% nueva, pero no he podido encontrar información al respecto, y definitivamente está mejor integrada que en la añada 2005 que tomé recientemente. Los aromas de vainilla y azúcar levemente quemado están presentes acompañando a una bonita fruta fresca. En boca está presente la gran acidez marca de la casa, dejandose notar la madera si bien no tanto como en nariz. El final se cierra con un retrogusto de cítricos, vainilla y canela. Es un vino que se deja beber, pero resulta algo desconcertante, con una nariz y una boca que situaría más facilmente en Borgoña que en el Loira. Personalmente, por el mismo precio (9 euros), me quedo con el Granite.”

Su sorpresa llega al retomarlo con mucho más tiempo y ver la evolución del vino.
Una segunda comparativa que nos propone es con la uva Albariño y Bodegas Zárate. Zárate Albariño, Rías Baixas, 2006 y Zárate El Palomar, Rías Baixas, 2005. Su conclusión en esta comparativa de albariños de la D.O.Rías Baixas es que un trato muy moderado de la madera nos permite preservar el carácter del vino.
Encima nos propone una prórroga a base de Godellos de la D.O.Valdeorras: Sus apuntes se basan en el

Guitián, Valdeorras, 2005 que se muestra como un vino muy correcto, agradable, al que no se le pueden hacer grandes reproches. Muy competente se muestra también el Guitián sobre lías, Valdeorras, 2005. Este es un vino con mayor peso y tacto más graso, proporcionados por la crianza sobre lías, pero que como el anterior tampoco ha pasado por madera. Ambos los compara con el Guitián Fermentado en Barrica, Valdeorras, 2005 que se cría durante 6 meses en barricas de roble americano. En este caso, y al contrario que pasaba con los albariños, no recomienda el paso por barrica ante las sensaciones percibidas. Interesantes reflexiones.

Por último, un breve comentario de mi aportación a base de Sauvignon Blanc en el Loire. Michel Vattan y Pascal Cotat, dos vinos diferenciados: Michel Vattan Sancerre 2006 y el Pascal Cotat Mont Damnés 2004. Mucho más complejo el segundo que el primero, con gran potencial de guarda, con diferentes precios, diferentes conceptos. Pero ambos interesantes, cada uno en su estilo.

Hemos visto Albariños, Chenin Blanc, Chardonnay, Godello, Muscadet, Sauvignon Blanc y un apunte tinto de Cabernet Sauvignon. Creo que no ha estado mal la jornada.

Respecto a la segunda parte cultural de la Edición, aportaciones muy diversas y realmente entretenidas.

La Guarda de Navarra nos propone a dos grandes del Jazz Charlie Parker y a Dizzi Gillespie en Bebop, así como el libro biográfico de Ayaan Irsi Ali, “Mi vida, mi libertad”.

Roco&Wines nos apunta que debemos escuchar a James Blunt así como leer Shiké (Samurais,dragones y zinjas) de Robert Shea magnífico libro y Samurai de Hisako Matsubara preciosa historia de amor. Desde luego dos propuestas exóticas y diferentes de lectura.

Manuel Camblor nos propone en este caso que escuchemos el disco
Varios Artistas, What It Is! Funky Soul and Rare Grooves 1967-1977” Un disco “negro” para una jornada de blancos. Bonita contraposición.

En este caso elbaranda ofrece una película de mis admirados Hermanos Marx: “Una noche en la Ópera”. Gracias Mario, irrepetibles. Me la voy a poner de nuevo próximamente para volver a recordar esos diálogos atemporales. Así mismo nos propone leer algo serio y de suspense como es “El secreto de Christine” de John Banville bajo el seudónimo de Benjamin Black, y escuchar a Manhattan Transfer.

Combinaciones deliciosas.

Gilberto Pagua nos trae aquí un disco del trío de Toronto Apostle of Hustle. Su disco se llama Nacional Anthem of Nowhere. Música canadiense en forma de “caos ordenado” como apunta.

Sobrevino apunta a Björk y su disco Vespertine como propuesta musical que no debemos perdernos y a ello le añade que debemos leer el título “Cisnes Salvajes” de Jung Chang sobre la historia de China a través de las vivencias de una familia.

Mi pequeña aportación musical trató de buscar un “blues & rock” blanco a base de Clapton y amigos a través del concierto mítico que dieron en el Rainbow en 1973. Música de origen negro (me sigue pareciendo tremendo el Crossroads de Mr.Robert Jonson), tocada por blancos en el White Power, contraposición musical a la propuesta de Manuel. Divertido.

¡Bonita diversidad!

Por último, ceder el testigo a Mario, el amigo salmantino que nos propondrá la 6ª edición de IEC en su blog

elbaranda. Esperamos a ver con qué nos sorprende, que seguro que nos hace pasar un buen rato.


Un saludo

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