Sé que no es la mejor entrada que uno podría desear pero ayer, disfrutando entre copas, amigos y unas viandas, nos asaltó la noticia de la muerte de Lou Reed.

Mal momento.

Muchas palabras se han dicho hoy sobre él. Que si poeta, animal del Rock´n Roll, genio inclasificable, etc.

No puedo mejorar las descripciones que se han dicho sobre su obra y persona por los que saben de música. Simplemente me gustaría decir que, junto a los Springsteen, Stones, Queen, Clapton, Led Zeppelin, Muddy Waters, Pink Floyd, The Who, AC/DC, Dylan, y un pequeño etc.; ha formado parte de la banda sonora de la vida de este pequeño escuchador musical. Y simplemente por eso le doy las gracias por acompañarme en tantos y tantos momentos.

No sé hacerle un mejor homenaje.

Un saludo
………………………………….
The Show Must Go On (Queen)

Dice el diccionario de la RAE que la palabra costumbre, en su primera acepción, corresponde al hábito, modo habitual de obrar o proceder establecido por tradición o por la repetición de los mismos actos y que puede llegar a adquirir fuerza de precepto.

Bonita palabra la que da título a esta entrada.

Tenemos costumbre de comprar pan pan para las comidas, de echar aceite a la ensalada, de añadir azúcar a la leche, de echar sal a la carne, y así un largo etc. Pero, ¿tenemos actualmente la costumbre de beber vino en las mesas españolas?

A riesgo de generalizar, que es algo que no me gusta, mi respuesta es que no. Pienso que el vino ha desaparecido en las comidas diarias desde ese punto de vista de hábito o modo habitual de hacer algo. Razones pueden existir muchas (precios, controles, complicaciones con cartas ininteligibles, etc.) pero creo que es un hecho que hoy en día no existe la “costumbre de beber vino”.

A veces se ha reducido este consumo a una prácticamente meramente puntual y social y es algo que debería avergonzar a un país productor como es España.

Educación, cultura, práctica, interés…costumbre. Intentemos que de nuevo el vino lo sea en nuestras comidas por el simple hecho de tomar una copa como un alimento más, al igual que tomamos una rebanada de pan, una pera o una ensalada.

Un saludo
………………..
The Show Must Go On (Queen)

Imaginen que cogen un vuelo temprano y disponen de pocas horas para estar en la capital parisina. Aquellos que me conocen saben de mi debilidad por esta ciudad junto a la que surca las dos orillas del Támesis, y quería proponer un plan para pasar un día delicioso en torno a la ciudad de la luz sin que tuviera la típica vista a la maravillosa Notre-Dame o al inabarcable Museo del Louvre.

Supongamos que el avión llega a las 9.30 de la mañana sin retraso (uffff, igual es una utopía). Acudan en primer lugar a la planta quinta del Museo D´Orsay. Directos, sin dudar. No hay tiempo para las otras plantas.

Les espera en ese último piso una galería de pintura impresionista que podría dejar a nuestros ojos horas y horas admirando cuadros de Monet, Manet, Van Gogh, Sisley, Pissarro, Renoir, Cézanne, etc…Un gran despliegue sensorial para las primeras horas del día.

Cerca de allí, y tras admirar esas maravillas, acudan a disfrutar de otro gran placer: una trufa de chocolate. En Debauve & Gallois (30, rue de Saints-Pères) llevan más de 200 años trabajando el chocolate y siempre es un placer picar alguna de sus genialidades. Tómensela sentados en algún banco junto a la Iglesia de St. Germain-des-Près.

Posiblemente se acerque la hora de comer o picar algo y no queda excesivamente lejos (por evitar el Metro) el cruzar hacia la zona de Les Halles y acabar en la estrecha rue du Nil tomando unos vinos en Frenchie. Tiene ahora cierta fama y eso hay que pagarlo de varias maneras (mucha cámara nipona, posibilidad de no encontrar sitio, etc)…

Si no, cojan una botella y túmbense en el Campo de Marte admirando la Torre Eiffel o en la diminuta cascada del jardín que queda en uno de sus laterales y que es un rincón muy apetecible para alejarse del turisteo.

Para la media tarde paseen un ratito por la Place des Vosges y, antes de coger el avión de vuelta, lleven a su pareja a la Place Vendôme para que elija la joya apropiada para el momento. Seguro que tras elegirla, paga el taxi de vuelta al aeropuerto con mucho gusto.

Podríamos hacer muchos más planes…uno nunca se aburre en París.

Un saludo
……………………..
The Show Must Go On (Queen)

Tras este descanso en el mes de Agosto volvemos con ciertos vinos disfrutados en estas fechas estivales. Espero que hayáis pasado un buen verano y si no ha sido así pues abriros un Imperial Gran Reserva 1981 de CVNE. Una primera pista impactante, deliciosa, clásica, larga, equilibrada y con todo para hacer pasar un buen rato.

Magnífico también el François Crochet Sancerre 2012. No es la mejor añada que he probado de este vino pero no cabe duda que es una cuvée bien hecha, algo menos acídico que en otras ocasiones pero intenso, largo y delicioso en época de calor (y de frío también)

Me gustó el San Román 2005 de la DO Toro porque, a pesar de que aún parece un bebé en cuna de madera, tiene buenos mimbres de uva detrás. Me gustaría esperar y volver aprobar más botellas…

Sigue estando en un gran momento el Zilliken Riesling Saar. Rausch Spätlese 2002 y no tiene atisbos de agotamiento por ningún sitio en la botella descorchada. Muy rico.

Podría decir que pocos vinos del Châteauneuf du Pape probados últimamente me han despertado mucho interés (salvo cosas de Mont Redon, cuvées de Beaucastel, etc) pero probando el otro día un Lucien y Andre Brunel Les Cailloux 1989 uno tiene ganas de reencontrarse de nuevo con estas zonas. Un vino tan animal como elegante si se le da el suficiente tiempo en la copa. Seda en el cristal.

No les entretengo más por ahora, pero volveré con un plan de 7 horas en París. Pronto.

Un saludo
……………………………………………..
The Show Must Go On (Queen)

Comenzamos estas Pistas veraniegas con el fantástico Domaine de la Pèpiere Muscadet Clos de Briords 2012 de M. Olivier. Un zumito de limón machacado con diferentes rocas que te deja la boca adormecida durante unas horas. Acidez elevada y poco alcohol que la sostenga…Perfecto para derribar empastes de algún enemigo. Démosle tiempo a ver hacia dónde va…pero es que con los calores apetece beber y beber de este tipo de maravillosas botellas.

Me gusta el estado en que se encuentra el E. Knoll Smaragd 2004 GV, con una potencia contenida en la boca y una nariz que es un conjunto de hierbas, flores y matices lácticos suavecitos que apasiona desde los inicios. Muy bueno.

Gitton Sancerre Galinot 1987...ahí ahí, manteniendo el tipo, un poco agotado pero sin llegar a tener la pájara total. Tenía duros rivales en la mesa y no disgustó. Eso es una gran alabanza.

Parece que uno puede escaparse a Malibú con el Terras Gauda Abadía de San Campio 2011. Veranito tropical en una copa. Pero todos estábamos con Galicia esos días…

Raro de narices me pareció el champagne Pierre Peters L´Esprit de 2005. Sí, una nariz como de pólvora, carbón, poco limpia y no especialmente nítida. La boca es deliciosa, bien equilibrada entre alcohol, acidez y amargor y una burbuja sutilmente presente.

El Brane Cantenac Margaux 1973 estaba en un buen momento de consumo. Elegante pero no en exceso y tampoco especialmente vivo y poderoso, el vino trata de golpearte pero no lo consigue. Muy rico y descorchado en un momento óptimo este vino desde mi punto de vista.

Montevertine Pérgole Torte 2010: una joya de Sangiovese. Poco más puedo decir salvo que la botella se deslizó demasiado rápido por las copas. Más!!!!!!!!!

El Trimbach Frédéric Emile SGN 1989 es una Riesling poderosa pero que forma una pelota en tu boca que te deja en trance. Terciopelo envuelto de sabores melosos con un avivacidad que impide el hastío. Soberbio ejemplo de vino con granos nobles. Largo, potente, elegante…puro disfrute.

En agosto tomaremos algo de vino, y quien tenga vacaciones, ¡qué las aproveche!

Esta vez les dejo con un vídeo del recientemente fallecido J.J. Cale. Un genio reconocido por algunos y alejado de todo el “sistema”. Enorme.

Un saludo
…………………………………
The Show Must Go On (Queen)

Leía hace poco la proximidad de las fechas de vendimias en algunas zonas productoras españolas (uvas blancas principalmente de zonas calurosas) y decidir esa determinada fecha es una de las decisiones más importantes que año tras año debe tomar el mundo productivo.

Un adelanto en la fecha puede provocar una recogida de uvas con pepitas y hollejos verdes, no maduros, que luego trasladarán al vino ese posible verdor. Por el contrario, un retraso en la fecha nos dará uvas más concentradas en azúcar y con un contenido alcohólico superior.

Por eso, como todo en la vida, el equilibrio es la clave. Hablábamos hace algún tiempo de la madurez fenólica y la maduración alcohólica y es el equilibrio entre ellas lo que nos dará la uva en su punto óptimo.

Difícil decisión la de la fecha de vendimia porque juegan en ella varios factores (evolución de la planta, uvas, condiciones climáticas, etc) y por eso deseamos la mejor de las suertes a todos los viticultores que pronto empezarán con esta faena. No vale arrepentirse de decisiones pasadas (riegos, abonados, operaciones culturales variadas, etc) y si se han cometido errores, que sirvan de aprendizaje para los años venideros.

Bastantes cuartos hay en juego como para tirar por la borda el trabajo de toda una temporada. Luego, el resultado se verá en el vino terminado.

Muchos temas se pueden generar en torno a las vendimias: las fiestas que representan, los temas laborales en cuanto a contratación de vendimiadores, las diferentes formas de vendimiar con sus ventajas e inconvenientes, etc. Pero ante todo, la fiesta está ahí porque supone el fin de ciclo de la planta dando sus mejores frutos y el hombre debe sumarse a ella con la mejor de sus intenciones.

Me gustaría terminar recomendándoles un enlace a un editorial escrito por Jaume Estruch y que puede servir de interesante punto de partida para un debate:

http://www.acenologia.com/actualidad/vina_sin_altar_ed0613.htm

Un saludo
……………………………….
The Show Must Go On (Queen)

Esta entrada va dedicada a un placer sensorial diferente al vino: el cine.

Alguna vez hemos comentado algunos aspectos del séptimo arte pero quería hacer un pequeño homenaje a la última película de Giuseppe Tornatore (su título es el de esta entrada) ya que me ha parecido muy interesante. No anda la cartelera actual muy acertada en cuanto a películas que tengan una calidad aceptable (al menos desde mi punto de vista) y cuando aparece una de este calibre creo que es obligatorio mencionarla.

Al frente, un enorme Geoffrey Rush (pocos actores actuales llenan la pantalla de esa forma) y una impresionante banda sonora de Ennio Morricone que crean una película enigmática, inquietante y que pienso que te atrapa de la misma forma que un buen vino, es decir, desde el primer sorbo o desde la primera secuencia. Pero hay más personajes que no desvelaré…

No sé si hay recuerdos de Hitchcock en la mirada de Tornatore pero la trama me parece absolutamente genial (no la contaré para que aquell@s que no la hayan visto acudan a su sala más cercana para poder disfrutar de dos horas de buen cine)

Intenten verla en versión original porque merece la pena.

Gracias por esa felicidad en forma de 120 minutos. Les dejo con la musicalidad de Morricone, una gran oferta.

Un saludo