Voy a dar
un punto a…el vino.
No voy a hablarles de puntos de Parker, ni de Miller que seguro que es el temita con el que nos martirizan estos próximos días, o incluso meses, en todos los foros vínicos ahora que han salido las notas de este año para los vinos españoles presentados. Es decir, una pulga en la inmensidad del océano.
Pero sí quería hablarles de algún otro punto. Favorable para el vino, claro, porque el efecto parece positivo.
Me acerqué a un supermercado en el que de vez en cuando suelo comprar algunas cosas. Hacía un calor intenso y tras ojear toda la sección de refrescos me paré un rato a cotillear los lineales en donde se acumulaban botellas de vino. Seguro que ya saben más o menos por dónde va la oferta. Esta vez no cogí ninguno.
Tras unas zanahorias, cebolletas, un poco queso y alguna que otra cosa me dispuse a pagar. La dependienta parecía simpática y estaba en amistosa conversación con la persona que me precedía en la cola del pago.
Curiosamente hablaban de vino.
La empleada del supermercado estaba explicándole a la otra persona que su marido había sufrido un tremendo gripazo con fiebres altísimas. Por lo visto, la mujer, dicharachera ella, no debía tener alcohol en casa y contaba cómo, en vez de ponerle friegas y paños de alcohol en la frente y muñecas para bajar la fiebre, había vertido una botella de vino en un barreño y le estaba poniendo los trapos empapados en ese alcohol para mitigar los efectos febriles.
Me dieron ganas de preguntarla qué vino fue y si era con mucho o poco alcohol.
Ya saben, si tienen alguna urgencia, por si acaso usen el vino en estos aspectos. A fin de cuentas, también es consumo e igual engordan las estadísticas. Yo no garantizo los resultados…pero si en esos trapos húmedos de vino al enfermo le cae alguna gotita en la boca, igual la recuperación es más llevadera.
Ahora entiendo la búsqueda de subidas de grados alcohólicos…Si en el fondo, aunque sea un fondo muy profundo, es para hacer labor social y médica.
Por cierto, ¿no notan que con tanto noventa y tantos todo esto ya pierde un poco de prestigio? Si al final, a este tipo que prueba…¡ le gusta todo!
Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)
Viernes, 3 Julio, 2009 at 9:39 pm
Hola Iglegorburu:
me ha gustado mucho esta historia, y me ha salido a la mente una frase hecha, dice asì:” El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre”
te deseo unas buenas noches.
Ciao.
Giusj
Viernes, 3 Julio, 2009 at 11:46 pm
Hay muchos pediatras que prohiben el uso de alcohol para ungüentos, el alcohol pasa por la piel y puede ser peligroso para los niños, para un adulto es diferente, lo puedes mezclar con algo más y puede que ha muchos les guste. Yo prefiero vino, y que sea bebido, de preferencia con comida y buena compañia.
Saludos
Sábado, 4 Julio, 2009 at 8:01 am
Hola Giusj, como vemos en esa frase el vino es tremendamente sano
Hola Benjamín. Sí, el vino bebido acompañado de buena compañía y comida suele ser un buen punto. Si ya el vino es bueno…el disfrute es máximo
Un saludo
Sábado, 4 Julio, 2009 at 6:51 pm
Aqui era costumbre da a los niños, regar una rebanada de pan con vino, y añadirle azucar, como si fuese una tostada de pan, mantequilla y azucar.
Salud.
Sábado, 4 Julio, 2009 at 9:27 pm
¿Noventaitantos? ¿Qué pasa que a los viejos no nos quiere naide?
De tola vida, los catarros se han curado con inhalaciones de vino. Ponías el vino a hervir y te echabas la manta a la cabeza y a sudar. Luego vino la penicilina, pero lo mejor es cuidarse.
Un abrazo
Domingo, 5 Julio, 2009 at 4:53 pm
Hola Gabriel, propónselo a los de Nocilla a ver qué piensan
. Por si acaso, háblales también del jamón, con un poquito de vino…
Ino, parece que no, que a los viejos cuesta más…Puntos, me refiero. Por lo demás, ¿cuándo te jubilas?