Tras un breve paso por la sala de elaboración de los vinos Imperial y sus tinos de roble y la restaurada sala de barricas fuimos a un acogedor salón en donde un amplio despliegue de copas se abalanzaba sobre la mesa. Íbamos a empezar por Viña Real, marca creada en los años 40 gracias al llamado “Camino Real” en donde estaban parte de sus viñedos de Elciego (Álava). Viña Real siempre se ha caracterizado por ser elaborado principalmente con uvas de Rioja Alavesa frente a los Imperiales que llevan más uva de la Rioja Alta. Al ser así, los Viñas Reales tienen un pequeño matiz más mediterráneo que los Imperiales, con menos acidez total, algo más de robustez como apuntan desde la bodega, y bueno, desde mi punto de vista una mayor estructura que el Imperial, al que encuentro un vino más sutil, más delicado, con más acidez total. Bueno, cuenten también con la importante colaboración de uvas de la Rioja Baja. Indispensables en la estructura y “chicha” del vino. Ya sabéis que en el 2004 se inauguró la nueva bodega en Laguardia, con ese aspecto circular característico y en pleno desmonte. Pero bueno, estos vinos que íbamos a probar se hicieron en esta bodega antigua de Haro. Empezamos con el Viña Real Gran Reserva 1987. Fue una cosecha larga precedida de un clima bastante continental, con invierno muy duro y un clima bastante caluroso en el verano. En boca la entrada es bastante suave, con ligera acidez y algo amargoso en su paso final, demostrando la presencia viva de ese tanino poderoso. Poco a poco fue escondiéndose en la cata y quedando por detrás de otros vinos de cosechas anteriores. El siguiente fue un tremendamente extraño Viña Real Gran Reserva 1975. Cosecha con un invierno muy seco pero abundantes precipitaciones en primavera. Lo que más destacaba de este vino era su nariz recordando a verduras cocidas, entre mezcla de habas, judías verdes y que enmascaraba todo lo demás. Quiero pensar que es una característica puntual de la botella ya que de hecho abrimos otra de la misma añada y la sensación esa también aparecía pero en menor intensidad, mostrando una mayor gama de torrefactos, aromas licorosos, compota, etc.. En boca, la noto un poco más barnizada, con menos tanicidad que el 87 y con menos persistencia. Más hecha y redonda pero menos electrizante. El Viña Real Gran Reserva 1973 para mi supone un salto importante. A pesar de su ligera capa de color el vino presenta otra paleta olfativa distinta, con más toques de hongos, humedad, tierra, e incluso un aroma algo extraño que a mi me recordaba al agua de las latas de espárragos. Pero se aprecia más gama, más matices. En boca la entrada es aterciopelada, más elegante en su desarrollo que los vinos anteriores, con buena acidez y excelente profundidad. Este vino para mi supuso subir un peldaño antes de llegar a la excelencia del siguiente. Y ese siguiente fue un Viña Real Gran Reserva 1962. Aunque se mostraba el capullo de él muy tímido en la nariz, con el paso del tiempo fue a más y más. Con una nariz más confitada y a la vez más terrosa y con toques de hojas secas y ligeros florales, conserva una elegancia que la hace francamente interesante. Pero es la boca donde el vino se me convierte en tremendamente soberbio, con una estructura deliciosa y un desarrollo que va ampliándose por el paladar y dejando un postgusto largo, con un tanino bien presente y equilibrado con esa acidez y pequeña golosidad final. Fantástica elegancia.. El primer Imperial Gran Reserva 1988 mostraba un color algo brillante. Limpio en vista pero con una fase láctica en aromas algo presente Mostraba esquemas más maderísticos, más aporte de cacao, tostados, café. Desarrolla buen paso por boca, con buena acidez aunque al principio la entrada es demasiado sutil. No sé si ha sido una mera percepción mía pero me parece un estilo algo diferente a los otros Imperiales que vinieron a continuación. El Imperial Gran Reserva 1976 lo acogí con cariño ya que siempre uno acude con gusto a probar un vino de su año de nacimiento. Apareció mucho más turbio que todos los vinos anteriores, al menos mi copa, y muestra mucho cacao, toques florales y fruta confitada en la nariz. En su movimiento se aprecia un cierto volumen superior a los otros vinos. En la boca presenta un buen equilibrio, sin nada que destaque pero con una redondez deliciosa y un final de buena longitud. Muy rico. Por último, el Imperial Gran Reserva 1968 mostraba unos tonos más ocres en su color, pero una nariz franca desde el principio, intensa y compleja, con abundantes sensaciones de bombones, frutos secos, higos y pasas, hojarasca y un matiz terroso. Una boca apabullante, con buena acidez, estructurada y a la vez equilibrada, largo, inmenso.
A todos, un saludo y muchas gracias.
El día había salido desapacible, con cierta lluvia y bastante frío en el cuerpo; gente aún sin vendimiar en las zonas más frías riojanas y una historia por delante que íbamos a intentar ir desgranando entre pequeños sorbos de sus dos vinos más emblemáticos: Viña Real Gran Reserva e Imperial Gran Reserva.
El vino aparece bastante limpio, con un color atejado leve. A copa parada presenta buena intensidad olfativa, con ligeros aromas reductivos. Entre ello se adivinan frutos secos, toques de café, aromas de fruta en licor. No es particularmente compleja ni intensa.
Parece ser que tras lo probado uno se queda con el Viña Real Gran Reserva 1973 y sobre todo 1962, así como el Imperial Gran Reserva 1968. Bueno, cuestión de gustos
Octubre 2008
Martes, 28 Octubre, 2008
Jueves, 23 Octubre, 2008
No creo que sea necesario decir que este arranque viene subvencionado por la Unión Europea, pero sí apunto a que no me parece mucha la superficie que se somete a esta medida.
A priori puede parecer una cantidad importante de hectáreas, que lo son, pero un servidor esperaba que se fueran a presentar más solicitudes viendo que “Mamá” Bruselas iba a subvencionar.
Antes del 15 de Noviembre, y con el presupuesto en la mano de 464 millones de euros asignados para esta medida, la Comisión debe fijar el porcentaje de aceptación de los importes que corresponde a cada Estado. Veremos lo que sucede.
¿Subvencionarán dentro de unos años para plantar? Al tiempo…
Mientras esperamos, os dejo con algo de mi siempre admirado Petty mientras disfrutamos de algún que otro vino:
Jueves, 23 Octubre, 2008
Evolución de colores
Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)
Miércoles, 15 Octubre, 2008
Iberoamérica en cata #12: Un vino de otoño: Vuelta a los inicios
Posted by iglegorburu under Vinos[5] Comments
Y en esto, surgió una propuesta que a mi me ha llevado a las cimas del disfrute. Fue allá por Mayo del 2006 cuando probé la primera botella del primer vino que lanzaba el proyecto del Equipo Navazos. Era ese vino amontillado que daba nombre al equipo: Amontillado Navazos.
Muchos vinos han venido después, excelentes y apasionantes en sus diferentes versiones, electrizantes y muy recordatorios de ciertas cosas tal y como hablé en su día de ese NPI. En definitiva, emocionantes.
Y ahora, vuelvo al principio. Dos años más tarde me reencuentro de nuevo con ese amontillado que fue el origen antes de que el éxito y mayor (re)conocimiento público hicieran de este gran equipo y de estos grandísimos vinos unas referencias en las bocas de todos.
¿Quizá eso ha hecho que me haya vuelto un poco más crítico? Es posible…
Volviendo a descorchar una botella del inicio, de ese Navazos que vuelve a mostrarse como lo que es, uno encuentra que se enfrenta a una joya de color ambarino-caoba que te transporta a un viaje maravilloso. Llegar a casa, una copita de este vino para beber despacio, buena música de fondo…y el disfrute que te ofrece es bien satisfactorio.
Gracias de nuevo y enhorabuena por todo. Espero que las luces que recientemente han empezado a alumbrar toda esta parafernalia no cieguen a los artistas que la han hecho posible.
Lunes, 13 Octubre, 2008
Mirad que hemos criticado muchas veces cómo el estilo de muchas bodegas de Burdeos ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Pues leyendo una noticia que aparecía en la revista Decanter he llegado a pensar por un momento que me alegraba de que ese cambio se haya producido:http://www.decanter.com/news/269427.html
Claro, mi reacción ha sido…¡Joder, pues si ahora empiezan a producir a tope los indios (de la India), los chinos, y demás…ya sólo nos queda la Luna! Pero bueno, si producen según ese nuevo estilo…puede existir esperanzas.
Según iba leyendo el artículo mi pensamiento cambiaba. ¡Ah!…que es que el vino australiano se conoce en India más que el francés. Vale, ya voy entendiendo más…y al final la tranquilidad me llegaba al ver el nombre de Radoux.
Es que alguna pruebecita con esta casa no me ha convencido. Serán excelentes, pero a mi no me sirven.
Pues bueno, al final no sé qué conclusión sacar del artículo. Siempre me queda esperar a que los gurús de turno se fijen en el “nuevo vino indio” y se convierta en el nuevo “top” mundial de precios y puntuaciones. Si la demanda se desplaza hacia el Ganges y eso sirve para ayudar a la recuperación de otras zonas como Burdeos y que nuestro bolsillo se vea menos achuchado a la hora de acudir a estas botellas, yo me apunto y empiezo a hacer ya campaña por el vino indio en barrica Radoux.
Desde aquí, 100 puntos a todos.
Un saludo
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The Show Must Go On (Queen)
Miércoles, 8 Octubre, 2008
Esto me lleva a pensar en lo de siempre. El grande cada vez más grande y el chico cada vez más chico. Creo que el mundo del vino a medio plazo tiende hacia esa concentración y a la vez hacia una especialización. Por un lado los grandes grupos empresariales y por otro las pequeñitas bodegas que buscan y tratan de ofrecer un vino mucho más personal. Los que estén en una situación intermedia creo que tienen todas las papeletas para perder.
¿A qué llamo situación intermedia? Para mí, producciones de aproximadamente más de unas 200.000 botellas empiezan a ser realmente complicadas de defender…
Aunque claro, uno lee y oye (que no escucha) tantas tonterías…
Les dejo por ello con algo importante:
http://es.youtube.com/watch?v=Kw-zt8IOmNU
Descanse donde esté, Mr. Perkins.
Miércoles, 1 Octubre, 2008
Pues que queréis que os diga, que si estuviera podrido de pasta a lo mejor hasta me apuntaba por el simple hecho de hacer el imbécil junto a Daltrey. Igual hasta probaba a dar doscientas mil vueltas al micrófono como hace él para acabar hecho un lío.
Pero como no es el caso, he estado dando vueltas a la neurona hasta llegar a la conclusión que esto podría ser un fantástico cementerio de dinosaurios para profesionales del mundo del vino. Ya saben que uno es mal pensado y por eso propongo que cuando se retiren los super enólogos estrellas (y estrellados) actuales ¿por qué no montan algo así?
Ya me imagino a las hordas estudiantiles en busca y práctica de esos truquillos y consejos para conseguir vinos de alta puntuación, perdón, quise decir aceptación.
Al tiempo…
Les dejo con algo de alguien que hizo algo de esto para poder cobrar ahora esos 6.000 €.
