En esta ocasión, un nuevo disco bajo el brazo (A Bigger Bang) era el pistoletazo de salida para el inicio de su nuevo tour mundial allá por agosto del 2005 en la ciudad americana de Boston. No tenían por qué arriesgar pero este último disco supone una vuelta de tuerca más y un aviso a navegantes de cómo un grupo puede envejecer con la dignidad bien alta y la satisfacción de un trabajo bien hecho. No todos pueden decir lo mismo de haber sabido mantener la cadena de ADN del rock en estado puro.
Con los incidentes y cancelaciones por medio, que supusieron las anulaciones de las fechas previstas para España no cabe duda que esta gira vuelve a suponer un record para estos “chavales”, que parecen haber hecho un pacto con el auténtico diablo. Al fin y al cabo The Rolling Stones derriban cualquier tópico ya que durante más de esos cuarenta años se les han asignado diferentes papeles posibles y la banda ha demostrado que ha sabido mantener una relación inigualable con diferentes generaciones de seguidores.
La voz y movimientos de Mick Jagger como director de orquesta ante el público, la buena adaptación de Ronnie Wood a la imagen stoniana, y luego dos miembros más inigualables la convierten en “posiblemente” la banda más grande de rock ´n roll de todos los tiempos. Esas dos patas restantes merecen comentario aparte.
La otra pata es la pura esencia y heroicidad Stones: Keith Richards. Para mi es un guitarrista único, aquél en donde los silencios entre acordes dicen tanto o más que sus riffs. El mayor milagro es que esté todavía vivo y con ganas de salir a un escenario. Si Jagger actúa de jefe, Wood de acompañante, Watts de hombre tranquilo y apacible, Richards juega el papel de la “suciedad” stoniana, esa suciedad que se atisba cuando se ponen a tocas uno de los mejores rythm and blues que se puede apreciar estos días con canciones como Midnight Rambler o Can´t You Hear me Knocking.
Por fin, en junio del 2007 A Bigger Bang Tour recae en España con cuatro fechas previstas: Barcelona, San Sebastián, Madrid y El Ejido. Baba O´ Wines asistió, una vez más, a un concierto de los Stones y en esta ocasión fue en el estadio Vicente Calderón madrileño y durante este pasado 28 de Junio, el mismo recinto en el que los vi en el año 2003.
Se van desgranando canciones que han marcado a muchas generaciones: Let’s Spend The Night Together, She’s So Cold, All Down The Line, Monkey Man, You Can’t Always Get What You Want, (emocionante el público cantando a capela) Sway (para mi una sorpresa que tocaran este tema) y hay un momento que vuelve a demostrar la grandeza de los Stones al admirar y reconocer a sus predecesores de los que se empaparon para llegar a ser lo que han sido. Algunas veces tocaron a Fats Domino, otras a Bo Didley pero esta vez el homenaje era al maestro Ray Charles con su Night Time Is The Right Time. Excepcional reconocimiento y maravillosa Lisa Fisher en la voz acompañando a Jagger.Tumbling Dice sirve de canción para luego dejar paso a Keith Richards en la parte vocal, con un emocionante You Got The Silver del, para mí quizá mejor disco Stoniano en su conjunto Let It Bleed, y luego un intenso Happy.
Enlazan con un guiño al funk a través de Miss You que les conduce por medio de un escenario móvil al centro del estadio, un punto más íntimo tal y como dice Jagger en sus comentarios en castellano. Allí desgranan It’s Only Rock’n Roll, Satisfaction y Honky Tonk Women (poderío y clasicismo Stones mientras una gran lengua stoniana hinchable se despliega por el escenario principal) para volver de nuevo al gran escenario y atacar la parte final del concierto con espectacularidad total. Canciones como Sympathy For The Devil, Paint It Black, Jumping Jack Flash y el final con Brown Sugar convierten a esta banda en algo especial.
¡Gracias chicos!
